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Levanta tu voz tiene como objetivo motivar a cada trabajador de la construcción a organizarse y a luchar por sus derechos junto a LiUNA!

Si tú, o algún compañero, ha sufrido discriminación de cualquier tipo en el lugar de trabajo, debes saber que no estás sólo, LiUNA! está aquí para ti.

En esta página encontrarás historias de trabajadores que como tú luchan día a día por un mejor futuro pero que han sido víctimas de discriminación, violencia física y fraude. ¡Pero no se han callado!, y junto a LiUNA! han conseguido justicia.

Te invitamos a que conozcas más sobre estas historias y las compartas con tus compañeros, y así ser parte de este movimiento. ¡Amigo trabajador, organízate! Levanta tu voz.



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Lo que le ha sucedido a uno, nos puede pasar a todos.

“No podemos tener miedo”
Walter

Tengo siete años de trabajar en construcción, estuve en un trabajo en Washington, DC, donde el supervisor nos miraba mal y nos llamaba “cucarachas”. Nos decía cosas fuera de lo normal en un trabajo.


Hasta que un compañero se levantó y dijo: “unámonos, unamos fuerzas, unámonos porque entre nosotros podemos hacer un cambio”. Y yo no entendía, no sabía qué era unirse, qué era una organización llamada LiUNA!. Y al principio dije: “yo no creo en esto”.

Un día me dijo un representante de LiUNA: “¿Sabes qué? Tienes derechos, no dejes perder tus oportunidades”. Y fue ahí cuando yo empecé a entender cuáles eran mis derechos. Empecé a entender que si me quedaba callado siempre me iban a tener como un mudo.

LiUNA! me ofreció ayuda. Primero, a quitarme el miedo... porque cuando uno es hispano y hay un supervisor americano, uno tiene un poquito de temor. Y segundo me dijeron todos mis derechos, y cuando los escuché dije: “entonces yo sí estoy mal, porque no tengo ningún derecho que me esté convenido”. Ellos me apoyaron en eso, me dieron charlas
y hasta fueron a mi casa.

Muchas personas en este tiempo no quieren saber nada de derechos, sólo quieren saber de dinero. Pero cuando les pasa algo en el trabajo, como un accidente, el supervisor lo que hace es sacarlo del trabajo y buscar una persona nueva. Pero deben saber que uno tiene derechos, que está amparado por la ley.

A nosotros nos enseñaron que no importa si eres legal o no, lo importante son tus derechos
y la ley te protege.

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“Con el trapeador o con el martillo, nosotras hacemos lo mismo que los varones”
Elda

Elda es una mujer como muchas otras, se levanta al amanecer, se arregla, hace los quehaceres del hogar, cuida de su familia y trabaja. Lo que la distingue de la mayoría de las mujeres es que trabaja en la demolición y remoción de asbestos.

Es una experta en el tema: “Nosotras removemos plomo y asbesto, materiales peligrosos, moho y ántrax”, y nos aclara “son tres clases de asbesto, y si es del peor que hay, usamos una máscara full-face que tiene hasta una batería para que nos tire aire”.

Elda se ha dedicado a esta profesión por más de 14 años. En un rincón de su sala todavía se observa una silla de peluquería como testimonio de su pasado como estilista titulada. “Me gradué en El Salvador y vine para acá, pero ahora me da más por trabajar en la construcción que trabajar en un salón de belleza”, y con una sonrisa se pregunta “¿por qué no me hablaron antes de este trabajo?”

Como mujer latina inmigrante, ella ha sido testigo y víctima de todo tipo de abusos y discriminación en la construcción. Según ella, muchas empresas no contratan mujeres porque “dicen que somos muy débiles, que no servimos”, o temen que tarde o temprano queden embarazadas.

Como ejemplo de lo que ha sufrido nos narró lo que recientemente sufrió junto con otros 30 trabajadores a manos de una compañía de Maryland que les había prometido una buena paga. Cuando fueron a depositar sus cheques se dieron cuenta que no tenían fondos, todos rebotaban. “A mí me rebotaron tres y cada cheque era de más de 1,500 dólares, ¡cada cheque!”, comenta todavía sintiéndose agravada.

Elda organizó a sus compañeros y con la ayuda de LiUNA! demandaron a la compañía por incumplimiento de contrato y fraude. “Gracias a ellos, como que los forzaron o algo así, nos pagaron todo, pero no a todos”, aclara, “entonces esa demanda está todavía en proceso”. La compañía no les ha pagado a aquellos trabajadores que no tienen documentos. “Esa es una violación de derechos, se supone que usted no puede hacer eso”, dice indignada, “hay que ser fuertes y demostrar que no van a poder con nosotros.”

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“Si hubiera sido americano, nunca me hubieran golpeado”
Luis

Hace unos años estuve en un trabajo y pude observar que había un supervisor que abusaba de todo el personal que estábamos ahí. Vi tantos abusos que, de tanto y tanto, pues fui abusado yo. Me pegó una trompada en el ojo y perdí visión.

Son cosas que no debemos tolerar, estamos en un país donde hay libertad y hay justicia. Tenemos que decir todas las injusticias y buscar ayuda.

LiUNA! me brindó los servicios de un abogado y me contactó con OSHA, el Departamento de Labores, y ellos me explicaron cuáles son mis derechos. Cuando fuimos a la corte, LiUNA! anduvo de la mano con OSHA y ambos aportaron abogados. Y me da mucha alegría de que el juez haya tomado justicia y haya dado un veredicto, un fallo a mi favor.

Así como abusaron de mí, en este país abusan diariamente de miles y miles de trabajadores. Lo que pasa es que nos quedamos callados y no levantamos la voz, no buscamos ayuda. Si buscas ayuda, la vas a encontrar. Si buscas justicia, la vas a encontrar. Pero tienes que organizarte y tienes que levantar la voz.

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“Muchas veces tenemos miedo por desconocimiento”
Ernesto

Yo he notado mucho temor en los compañeros del área de la construcción para reclamar sus derechos, porque creen que están solos o algo así...


Por ejemplo, en una compañía de Virginia nos hacían trabajar más de 60 horas a la semana y no nos pagaban las horas extras. Había compañeros que ya tenían años de estar en esta situación y nunca se habían quejado al respecto.

Cuando pregunté a los compañeros por qué se hacía eso, todos me dijeron que esa era la costumbre que tenía esta compañía. Les dije que no teníamos porqué aceptarlo.

A raíz de esto, unos compañeros contactaron a LiUNA!. Ellos nos asesoraron para organizarnos y demandar a la empresa. Gracias a Dios, nuestro caso tuvo un final feliz y la compañía tuvo que pagarnos lo que nos debía de horas extras.

Entonces mi recomendación para todos los compañeros que están laborando en el área de la construcción sería que se organicen y hagan valer sus derechos, independientemente de lo que venga.

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“Sentí como si el mundo se me hubiera terminado”
Héctor

Adrenalina pura. Esas dos palabras definen el trabajo de Héctor, un inmigrante con más de 10 años de experiencia en instalación y compostura de desagüe y tuberías de aguas negras. Estos trabajadores de la construcción frecuentemente tienen que descender más de 21 pies en pozos o fosos estrechos para poder realizar su labor.


¿Qué pasa cuando la compañía que te contrata no te ofrece las herramientas y el equipo de seguridad adecuado y encima no te paga lo que te corresponde?

Pues buscas ayuda y demandas.

Eso fue lo que Héctor y sus compañeros hicieron.
Se organizaron con la ayuda de LiUNA!
y demandaron a la compañía.

Ahí comenzaron otros problemas, pues lo que parecía una demanda laboral de oficio pronto se convirtió en un laberinto migratorio para toda su familia.

La compañía los amenazó cuando se enteró de que se estaban organizando, “nos dijeron que nunca iban a aceptar a la unión”.

El lunes de la semana siguiente, Héctor estaba alistándose para salir con otros compañeros rumbo al trabajo cuando sucedió lo que menos esperaba, “como a las cinco y media de la mañana salí a encender mi troca y había tres patrullas de Migración y me dijeron: “are you Héctor?”, “yes I am, what happened?”, les dije yo a ellos”, nos cuenta.

Migración se llevó presos a su esposa, su hermano y dos compañeros más a un centro de detención en Fairfax, Virginia. “Yo me puse a pensar: “mis hijos”, dije yo, “se les va la mamá, se llevan a la mamá de mis hijos”. Todos fueron deportados, menos su esposa a quien mantuvieron detenida.

Héctor contactó a una abogada que le ayudó a solicitar una visa de asilo. “Llenamos la aplicación para la U-Visa y hace unos meses tuve una gran alegría y una gran noticia, que me habían aprobado la U-Visa”, relató.

Tras vivida esta experiencia, Héctor lleva un mensaje para todas las personas y todos los trabajadores de la construcción que están sufriendo discriminación en su lugar de trabajo a que no tengan miedo: “lo que tenemos que hacer es apoyarnos unos con los otros y acudir a organizaciones como LiUNA! Tenemos que perder el miedo, organizarnos y luchar”.

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